Lo viable y lo sostenible

Què passa si no arriben les vies de finançament d'un projecte? Valèrie Delpierre reflexiona sobre aquesta situació tant frustrant

Esfuerzo, ilusión, talento, frustración, sueños (rotos), equilibrios y desequilibrios, experiencia, sentido común, gestión, coordinación, tantas cosas necesarias para producir una película. Un proceso a lo largo del cual confrontamos continuamente el proyecto a terceros que lo validan o lo cuestionan y nos hacen avanzar.

¿Y qué pasa cuando a pesar de todo este trabajo no llega la financiación? ¿Cómo saber cuándo es el momento de decir hasta aquí, de no seguir adelante con un proyecto?

Para nosotros, los productores, este momento (muy doloroso) llega después de haber probado con todas las fuentes de financiación a nuestro alcance, después de mucho insistir y dudar en dejarlo. ¿Pero qué pasa si ni siquiera existe una plataforma o vía de financiación preparada y pensada para proyectos más arriesgados o experimentales?

Parece que la creación de estas obras más difíciles han de pasar por el impulso y empeño de un autor que muchas veces ha de autoproducirse. ¿Y entonces en qué momento puede recibir retorno, crítica constructiva, impresiones que le ayuden a mejorar su proyecto o valorar si ha de dejarlo? Este momento, el de la renuncia, de hecho no suele llegar de forma tan clara, más bien existe una tendencia peligrosa de pensar que aunque el proyecto no encuentre su lugar en la industria, puede llevarse a cabo gracias al esfuerzo incondicional del creador que también hace de director/a productor/a y lo que haga falta.

Pongámonos positivos y consideremos que el resultado de estos años de esfuerzo y dedicación acaban siendo una película interesante. ¿Y entonces viene la pregunta de qué pasa con esta película? Sigamos positivos y resulta que encuentra un lugar en el circuito alternativo de distribución. Seamos un poco realistas, además de positivos, y calculemos que la ven 300 personas.

Y me pregunto, ¿para qué? ¿Para qué dedicar 3 años de la vida de un artista, dinero y esfuerzo para que vean el resultado 300 personas? ¿Realmente no hay una manera más viable y sostenible de hacer un cine experimental o de autor?

Creo que por una parte deberíamos ser capaces, como industria, de canalizar estos talentos, creando una vía de financiación para unos pocos proyectos seleccionados y bien acompañados como una marca de nuestra cultura.

Y por otra parte los autores, artistas, directores, deberían de ser capaces de asumir que su proyecto quizás no merezca tanto tiempo o energía. Obviamente cada cual es libre de gastar su trabajo en lo que le plazca pero si existiera una vía consolidada al menos podrían valorar que hayan quedado fuera del sistema de financiación, no porque no tengan un lugar si no porque, en competencia justa con proyectos similares, no han pasado el corte.

Un tema complejo sobre el cual llevo dando vueltas mentales hace ya semanas, y aunque resolviéramos este tema de la financiación en concreto, nos quedaría por abordar el tema audiencia. Porque aunque, como industria, fuésemos capaces de bien producir cuatro o cinco obras de prestigio al año no estoy segura de que encontraran su público. Y de ahí nos vamos a otro tema que me guardo para una próxima editorial.

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